Nunca nos tomarán en serio, chavos.

Justo en estos momentos se narra un suceso que, seguramente, los defensores de las redes sociales llamarán “triunfo” de los medios electrónicos sobre los tradicionales. Resulta que en Jalisco, en la Colonia La Calma del municipio de Zapopan, un par de policías fueron agredidos con armas largas. Los agresores, de los que nada se sabe, huyeron; y elementos de la seguridad pública están tras ellos. Es una persecución entre maleantes y gendarmes que involucra helicópteros, balazos, automóviles a alta velocidad y muchos desconocidos atravezando las calles. En twitter, una chica que se hace llamar @bethrivero (ahora conocida como @bethriver01, por cuestiones de “seguridad”) está cerca de uno de los sitios por donde se desarrolla la persecución. Narró lo que vió y obtuvo una fotografía.

Lo que la Rivero escribió y fotografió se distribuyó rápidamente. La alarma comenzó.

La diferencia entre los medios comunes y el twitterío es inmensa. Los periódicos en línea, usando la fotografía de la Rivero, reportan lo que sí se sabe: unas personas balearon a unos policías, llegan refuerzos, la persecusión se inicia, listo. En twitter, la parvada se adelanta y reporta: omg! sicarios, el narco está aquí, NO VAYAN A LA CALMA, NO VAYAN A LA CALMA! Precisamente, @bethrivero, que se describe como “Periodista Digital”, hace declaraciones en su timeline que distan mucho de la cautela propia de los medios profesionales que no garantizan ni lanzan dato alguno hasta no presumir pruebas.

El día de mañana, probablemente, habrá una nueva nota haciendo referencia a la tremenda desinformación que el twitterío acarrea por cada suceso que sienten próximo. En lugar de comentar lo que se conoce, se desata un torrente de enunciados inquietantes basados en todo ese prejuicio que la violencia, ya muy común en éste país, nos ha dejado. Y todavía más probable será la indignación de parte de la horda twittera cuando se den cuenta que, de nuevo, se les descalifica con justa razón de ser unos argüenderos.

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